Recauda 7.000 euros para seguir investigando la enfermedad de su hija

La madre de una niña ha conseguido que la científica que investiga la enfermedad de su hija, haya podido regresar a su puesto de trabajo, después de que fuera despedida en el Centro de Investigación Príncipe Felipe de Valencia junto a un centenar de investigadores. Ahora, consciente de que solo la ciencia puede salvar a su hija, ha recaudado 7.000 euros que permitirá que la bioquímica Silvia Sanz pueda regresar al laboratorio al menos por un tiempo. Os dejamos la noticia que publica hoy El Mundo en su edición digital.

Cristina Ponce es una madre coraje singular. Una mecenas de la ciencia. Su lucha por curar la diabetes de su hija le ha llevado a donar 7.000 euros para sufragar el contrato de una científica del Centro Príncipe Felipe que participaba en un estudio sobre esta enfermedad.

La fe de Cristina en los avances médicos permitirá que la bioquímica Silvia Sanz regrese al mismo laboratorio que se vio obligada a abandonar tras el último ERE en esta institución. El mismo en el que perdieron sus empleos más de un centenar de compañeros.

En los últimos meses, esta madre valenciana se ha desvivido por recoger fondos para apoyar la investigación contra la diabetes. Porque como ella misma repite “solo la ciencia” puede ayudar a su hija.

Cristina se inspiró en la solidaridad ciudadana que emergió tras el terremoto de Haití para trazar las líneas maestras de su proyecto. Comenzó a organizar rifas, meriendas, rastrillos y a recoger donativos. Todo con un único fin: recaudar dinero para “crear ciencia”.

“La iniciativa nace desde el convencimiento de que, como madre, tengo que curar a mi hija”, explica Cristina. La pequeña Paula, de 14 años, fue diagnosticada de diabetes hace seis años. “Se trata de una enfermedad complicada para la que no hay seguridad de un futuro con calidad de vida”, prosigue.

Halló esperanza en la lectura de una entrevista a Carlos Simón, ex director científico del CIPF, en la que revelaba los muchos avances que se habían logrado en este campo.

Dicho y hecho, Cristina puso en marcha el bautizado como Proyecto Paula hace cerca de un año. En esta una suerte de carrera para financiar la investigación contra la diabetes se han implicado ciudadanos anónimos, pero también empresas, ayuntamientos e incluso clubes de fútbol, como el Valencia.

Silvia Sanz es la primera beneficiada, aunque los fondos aportados por esta madre coraje sólo cubren su salario hasta abril. “Sé que la intención de Cristina es seguir recaudando dinero para pagarme mes a mes”, apunta esta investigadora, que no oculta su “sorpresa” ante el éxito de esta iniciativa solidaria.

Para su mecenas, “éste es el mejor final al primer año de vida” del Proyecto Paula. El primero de muchos. Ahora pretende aprovechar la notoriedad que ha adquirido para pedir el apoyo de más familias. En definitiva, continuar creciendo.

El objetivo es que, en un futuro, Paula y otros muchos diabéticos puedan superar esta enfermedad. Que su hija adolescente no tenga que pincharse insulina siete veces al día.

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