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La depresión ciudadana

Ya sabemos que Rajoy no dará más información sobre las cuentas de 2012, hasta que no las presente en próximo día 30 de Marzo. Ahora lo que surgen son las dudas sobre si las razones que llevan al Presidente del Gobierno a no soltar prenda, están relacionadas con más ajustes para los ciudadanos, tal y como publica el diario Expansión. En cualquier caso, hasta dentro de diez días, no conoceremos nada más sobre los presupuestos.

El Gobierno guarda con mucho sigilo el contenido de los Presupuestos Generales del Estado para el próximo año. El presidente, Mariano Rajoy, anunció la semana pasada que no pensaba desvelar nada hasta el día 30, que es la fecha en la que tiene previsto presentar las cuentas en el Congreso de los Diputados.

Rajoy y sus ministros resisten los sucesivos intentos de la oposición y de los medios de comunicación –alguno también en la oposición– de saber qué es lo que planean para recortar el déficit público este año desde el 8,5% hasta el 5,3% del PIB. Es decir, hasta la cifra que el Ejecutivo ha pactado finalmente con la Unión Europea.

Los analistas políticos piensan que el silencio del Gobierno se debe a que prepara un nuevo plan de ataque a los ciudadanos, lo que puede restarle apoyo electoral en las elecciones andaluzas del 25 de marzo. Ciertamente, las encuestas reflejan un desánimo de los españoles por el creciente endurecimiento de las condiciones de vida, como consecuencia de la prolongada crisis económica, y el mensaje que está calando es que el Ejecutivo del Partido Popular va a tardar mucho en encontrar la salida, lejos de la rapidez que esperaba la sociedad tras las elecciones del 20 de noviembre.

Esto se debe a que, en su corta trayectoria, el Gobierno ha descubierto dos cosas. La primera es que la situación que ha heredado del Ejecutivo socialista es mucho más dura de lo que había pensado.

En segundo lugar, el presidente Rajoy se ha dado cuenta de que, desgraciadamente para él, Rodríguez Zapatero tenía razón cuando declaraba su impotencia porque buena parte de la solución del problema estaba y está fuera de España. De ahí que el jefe de Gobierno y buena parte de los empresarios digan ahora que la reforma laboral no va a crear empleo hasta que las compañías grandes, medianas y pequeñas no tengan medios de financiación. No es casual que sea la banca española la que más está utilizando la barra libre del Banco Central Europeo para reactivar la financiación.

En todo caso, que no iba a haber empleo sin financiación ya lo sabían todos aquellos que analizan el mercado de trabajo sin la influencia de la ideología. Hay muchos datos que explican la depresión laboral, pero uno muy contundente es que el precio de la vivienda lleva quince trimestres consecutivos cayendo. La falta de expectativas de empleo provoca el temor de las familias a adquirir grandes compromisos de gasto.

Es verdad que el Gobierno está legitimado democráticamente para plantear las medidas que él cree que pueden reducir las escandalosas cifras del desempleo, y es verdad también que en los últimos cuatro años el diálogo social ha sido incapaz de pactar una reforma profunda del mercado de trabajo. Sin embargo, es una falta de respeto hacia los ciudadanos no decir toda la verdad: “La reforma laboral reducirá el paro… cuando las empresas tengan financiación y vuelva el crecimiento”. Es lo que el Ejecutivo tenía que haber dicho desde el principio.

Precisamente, para entender el silencio del Gobierno sobre los presupuestos también hay que tener en cuenta que un día antes de su presentación tendrá lugar la huelga general del 29 de marzo. Todo anuncio de subida de impuestos, o recortes de protección social, puede aumentar el descontento e incentivar la participación ciudadana en el paro.

Además hay que recalcar que, en principio, el día 26 termina el plazo de presentación de enmiendas a la reforma laboral en el Congreso de los disputados. Circunstancia que aprovecharán los sindicatos y la izquierda parlamentaria para calentar la huelga. Por todas estas razones el Gobierno no termina de desvelar sus planes fiscales y, por ello, cómo piensa reducir los 5.000 millones adicionales de déficit que le ha exigido la Unión Europea para permitirle que este año el objetivo se sitúe finalmente en el 5,3%, en lugar del 4,4% inicial.

El propio presidente Rajoy ha reconocido que el empleo seguirá sufriendo como consecuencia del ajuste, y la patronal CEOE acaba de pronosticar que el año terminará con un desequilibrio del 6,1% y 5,5 millones de parados. En torno al 24% de la población activa. Es decir como en 1994, después de la recesión de 1993, pero con una cifra absoluta mucho más elevada por el crecimiento del mercado laboral en los últimos veinte años.

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