España en el punto de mira, ¿habrá rescate?

España tiene que cumplir sus compromisos. Poco a poco se han ido quemando los cartuchos y nuestro país está cercano al rescate. Los mercados siguen castigando a la economía española. Según el Ministro de Economía Luis de Guindos, España no necesita un rescate en este momento”, pero tal y como publica el diario Expansión, “si el Gobierno no logra convencer a los mercados, el bono sigue subiendo y el BCE no interviene, no quedan muchas más alternativas, España sería la cuarta economía rescatada de la zona euro”. Os dejamos el artículo.

La prima de riesgo superó el martes los 430 puntos básicos y el bono a 10 años llegó a ofertarse al 6%. Estos niveles no alcanzan, de momento, los de noviembre del año pasado, cuando el bono a diez años llegó a tocar el 6,7% -o el 7% en función de la referencia que se tome- y la prima rozó los 500 puntos básicos. Pero hay una diferencia importante: quedan muchos menos cartuchos en la recámara.

En noviembre de 2011 había muchos revulsivos en los que confiar: un cambio de Gobierno que ejecutara reformas estructurales, acelerara el saneamiento financiero y elaborara unos presupuestos 2012 con ajustes convincentes, una intervención masiva del BCE en el mercado, la recuperación gradual de la economía europea…

Pero ahora todas esos cartuchos se han gastado: se ha anunciado la reforma laboral, la financiera y la de estabilidad presupuestaria, el BCE ha inundado el mercado de dinero barato para que los bancos compren bonos, la economía europea se encamina a la recesión… Y la prima vuelve a niveles peligrosos. Entonces, ¿qué más quiere el mercado?.

Pues parece ser que quiere resultados y no promesas. Antonio García Pascual, economista de Barclays Capital, aseguraba el martes en una nota a clientes que España “solo recuperará la confianza del mercado si las cuentas trimestrales de las autonomías y del gobierno central muestran que los presupuestos se ajustan a lo planificado”.

Otros creen que se puede hacer todavía más desde ya mismo. Guillermo Santos, responsable de estrategia de iCapital, propone un cambio “la comunicación interna y externa y ser muy rotundo con las herramientas que cuenta para cumplir el déficit (mayor agresividad en recortes de gastos), así como “mostrar de una vez una foto favorable de su sector financiero (para lo que debe acelerar al máximo el proceso de fusiones)”. Por su parte, Daniel Lacalle, gestor de la firma de inversión Ecofin, aboga por recortar subvenciones y reformar el Estado autonómico con urgencia.

Pero estas medidas no son ni fáciles ni rápidas. Hasta que lleguen, España solo puede ganar tiempo y los compromisos se amontonan. Solo en el mes de abril, España afronta vencimientos de deuda por valor de 24.121 milones de euros y 4.251 millones en intereses. Los siguientes escollos llegan en julio, con casi 30.000 millones (principal más intereses) y en octubre, con 32.000 millones. La incógnita es si España conseguirá cumplir con su plan de emisión de deuda hasta entonces.

En manos del BCE
Para resolverla, hay que mirar qué balas quedan en la recámara. La primera sería un cambio de sentimiento en los inversores. De la aversión extrema al riesgo periférico que han demostrado en las últimas sesiones a una mayor tolerancia. Pero como apunta Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets, “el principal problema para los mercados es la inexistencia de catalizadores a la vista que puedan revertir el fuerte movimiento bajista”.

A corto plazo, el único revulsivo visible serían las compras de bonos por parte del Banco Central Europeo. Pero esta puerta parece cerrada tras las quejas del Bundesbank -banco central germano- por las medidas extraordinarias adoptadas por el BCE. Entre ellas, el programa de compra de bonos soberanos (por el que ya se han adquirido 214.000 millones de euros en deuda periférica) y las dos megainyecciones de liquidez a la banca, que han transferido 1 billón de euros a las entidades.

“El BCE podría actuar de cortafuegos poniendo de nuevo en marcha su programa de compra de deuda periférica. Sin embargo, podría resistirse más que en anteriores ocasiones tras las presiones recibidas por haber tenido que aplicar una quita en sus bonos griegos”, apunta Victoria Cadman, economista de Investec.

José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, se muestra más contundente: “Como quedó claro el pasado verano da igual las medidas que se aprueben en España, hasta que el BCE no intervenga no parará la tensión. La autoridad monetaria debe seguir los pasos de la Fed y comprar bonos directamente, públicos y privados”.

Si el Gobierno no logra convencer a los mercados, el bono sigue subiendo y el BCE no interviene, no quedan muchas más alternativas: España sería la cuarta economía rescatada de la zona euro.

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