Leopoldo Abadía: “los impuestos que puedan subir, subirán”.

Entrevista al profesor y escritor Leopoldo Abadía en Intereconomía donde Abadía trata de explicar la crisis económica y financiera y “cómo afrontarla sin perder el optimismo”.

Zaragozano, 78 años, ingeniero industrial, profesor durante tres décadas en el IESE de la Universidad de Navarra, autor de éxito (el último, Cómo funciona la economía para Dummies), bloguero y conferenciante, recurre al lenguaje sencillo, con un toque de humor, para explicar la crisis económica y financiera que nos trae a mal traer y cómo afrontarla sin perder el optimismo ni dejarse engañar por algún cantamañanas.

-Hace un año me dijo que había que dejar de hablar de la crisis. ¿Lo cree posible, visto lo visto?

-Y lo sigo diciendo. Es posible y, además, conveniente. Ya sé que las cosas están muy mal, que está cayendo una muy gorda, pero hay que salir de esta como sea. Lo llamo optimismo: tenemos que dar vueltas a la cabeza, trabajar como nunca.Creo que es lo que hace ahora mucha gente en España que lo está pasando mal, pero es optimista.

-¿También los miles de desempleados?

-Sé que es muy fácil dar consejos. Lo que digo a estas personas, con todo el respeto, es que su trabajo profesional en este momento es dedicar 10 horas diarias a buscar empleo. Es muy duro, desmoraliza, pero es lo que hay que hacer. Otra cosa: hay que decir a todo hijo de vecino que estás en paro porque, a lo mejor, puede darte un empleíllo, y mejor eso que no tener nada. Se está exigiendo a todo el mundo un esfuerzo tremendo. A los que trabajan, para trabajar cada vez mejor e ir asegurando su empleo y la empresa. Hay empresas con gente que trabaja muy mal. Cuando se hundan dirán que fue por la crisis y no por ellos. Podemos verlo, por ejemplo, en una calle en la que hay tres bares. Uno está lleno hasta arriba y los otros vacíos. Por algo será. Dicen: “Hay que trabajar más horas”. No, hay que trabajar muy bien.

Incluso así, la inseguridad entre quienes tienen empleo y temen perderlo es cada vez mayor.

-Por supuesto. Hay mucho miedo: en las empresas pequeñas porque olfatean que aquello no va bien; en las grandes porque dicen “¡Dios mío!”. Y en los bancos y cajas que se fusionan, la inseguridad es tremenda porque puede desaparecer la mitad del personal.

-Asegura que los bancos necesitan nuestro dinero y, puesto que les hacemos un favor, tenemos que hacer valer este poder. ¿Sabe que mucha gente mayor ha sido engañada en su buena fe y no puede recuperar sus ahorros?

-Ha habido engaños, estafas gordas. Mi mujer, cuando plantea qué hacer con los ahorrillos, siempre dice: “Al colchón”. Yo digo lo más parecido a un colchón: una imposición a plazo fijo. No me hable del TAE, hábleme de cuántos euros me quedarán al final. Con ese dato vas a otros bancos, comparas y el que te dé más, pues allí… suponiendo que sea de fiar. Hay que ser prudentes. Tengo un amigo que perdió todos sus ahorros. Fue a un banco, pidió que le recomendaran un producto sin riesgo. El producto sin riesgo acabó en Islandia. Un día le llamaron para decirle: “No queda nada”. Menos mal que se le ocurrió hacer ruido –con el ruido la gente se asusta– y consiguió, no que se lo devuelvan todo, pero sí una cantidad suficiente para bien vivir. Estamos aprendiendo a bofetadas.

Según usted, llevamos 11 años de crisis y España está intervenida desde mayo de 2010. ¿Se vislumbra luz al final del túnel?

-El tramo es muy largo. Tengo la sensación de que acabaremos en los eurobonos. Me explico: cuando España pide prestado, lo hace con el aval de España y le cuesta unos intereses; cuando Alemania pide prestado, lo hace con el aval de Alemania y le cuesta unos intereses más bajos. La diferencia es la prima de riesgo. El eurobono será que España pida prestado con el aval de Europa, con lo cual nos saldrá más barato. En cambio, a Alemania, con el aval de Europa, le saldrá más caro. Por eso a la señora Merkel no le hace mucha ilusión.

-Hasta ahora, la canciller ha dicho ‘nicht’.

-Entiendo que la señora Merkel está diciendo: “¿Queréis eurobonos? Los tendréis, pero, majos, os vais a portar bien”. Para mí, estos ajustes de ahora no son más que la preparación para estar avalados por Europa, con lo cual creo –creo ¿eh?– que la salida será más Europa.

-¡Y yo que le iba a preguntar si Bruselas nos tiene cogidos por el cuello!

-Un poco cogidos por el cuello sí que estamos. Nos ven como gente que ha estirado más el brazo que la manga.

-¿Qué nos deparará 2013?

-Es la pregunta que me hago todos los días ante el espejo. En este momento sólo hay que mirar una cifra: 4.750.867 personas sin empleo. Estoy convencido de que sólo crean empleo las empresas, no los Gobiernos, con lo cual deduzco que cuantas más cosas hagamos para ayudar a las empresas mejor nos irá y antes saldremos de la crisis. Hay una reforma laboral en marcha que está provocando gritos, huelgas… Sin embargo, creo que esa no es la importante; la fundamental es la reforma financiera. Leía hace poco que el 90% de las empresas españolas son pymes. Quiero que la reforma financiera se traduzca en que esas empresas normalitas, cuando presenten sus peticiones de créditos a los bancos normalitos, se los concedan, porque en estos momentos el crédito está cerrado. Lo que digo es que si las empresas funcionan un poquito engrasadas por un dinero normal, no por fantochadas, iremos saliendo adelante.

-¿Le parece bien la reforma laboral? ¿Creará empleo o sólo abarata y facilita el despido?

-No puedo decir si es buena o mala, si me gusta o no porque no he visto el resultado. Nadie lo ha visto. Si de aquí a cuatro o seis meses la cifra de desempleo ha bajado, diré: “Mira chico, ayudó”. Yo sólo juzgo las reformas desde el objetivo de que ayuden a las empresas a crear empleo. Pero insisto, esta es una reforma secundaria. La fundamental es la financiera.

-¿Debería el Gobierno tener en cuenta las protestas?

-El Gobierno lo que tiene que hacer es explicar muy bien, muy bien, la situación.

-Lo que ha hecho es pintar un panorama de lo más negro.

-¡Es que es muy negro! ¿Que se están recortando derechos? Sí, pero es que los derechos cuestan dinero y no lo hay. Tenemos que exigir al Gobierno, a las autonomías y a los ayuntamientos que vean en qué gastan el dinero, porque hay sitios en los que si no hubieran hecho el idiota en esto y aquello, tendríamos para pagar a esas personas que hoy dicen “no hay derecho”. Es verdad, no hay derecho, pero es que no hay dinero porque se lo gastaron en estupideces.

-Y también hay mucha gente que se lo está llevando crudo, jubilaciones e indemnizaciones millonarias, por no hablar de los corruptos.

-Sí, hay cosas que son vergonzosas. No tienen otro nombre. Aquí ha habido mucho sinvergüenza y lo sigue habiendo. Me preguntaban hace poco cuál era el objetivo de mi libro Cómo funciona la economía para Dummies y les dije: “La revolución civil”. Pero ojo, no me refiero a salir a la calle a quemar contenedores, sino a que todos, en España, nos volvamos mayorcitos y sepamos distinguir a los cantamañanas. Hemos jugado durante mucho tiempo al todo vale; ahora que nos han dado una bofetada, vemos que no es así.

-¿Son necesarios los sindicatos?

-En teoría es bueno que haya sindicatos que defiendan a las personas empleadas y otros que defiendan a los que emplean. Tenemos tres sindicatos mayoritarios, la patronal, UGT y CC OO. Durante años intentaron una reforma laboral y, dicho de forma un tanto exagerada, al único acuerdo al que llegaron fue trasladar la fiesta de Todos los Santos al lunes. Lo que quiero decir es que no han hecho nada, han pasado el tema al Gobierno y, cuando toma una decisión, empiezan las protestas y las huelgas. ¡Hombre, por Dios, ten un poco de vergüenza y cállate! Los tres son necesarios, pero cuidadito, que cumplan con su labor. Y otra cosa, que lean algún libro actual, porque a veces parece que lo que leen es del siglo XVII antes de Jesucristo.

-¿Qué es lo primero que debería hacerse con la reforma financiera?

-Las entidades financieras, en general, lo están pasando muy mal, incluso las que ganan miles de millones. Lo primero es meterse a fondo en los balances porque, como están con tanta porquería, cuando reciben un euro de cualquier sitio se lo guardan.

-¿Con la antigua peseta vivíamos mejor?

-Un día se me ocurrió que había que institucionalizar el Día de la Peseta, de manera que viéramos que ahora un café nos cuesta más de 200 pesetas; un taxi, 5.000. En fin, que si hace unos años pasamos de la peseta al euro, ahora hay que pasar del euro, al euro de goma.

-¿Cree que el Gobierno acabará por subir también el IVA?

-Estoy convencido de que impuesto que se pueda subir, se subirá. Lo que tenemos que hacer es empezar a prepararnos ya. No vale decir “no me lo esperaba, me ha cogido por sorpresa”. No, no, espératelo y dale vueltas a la cabeza a ver qué puedes hacer para que el daño sea el menor posible.

-Aconseja, en caso de necesidad, acudir a la familia, sin miedo, aceptar sus regalos, su ayuda. Ya son muchos los padres y abuelos que tiran de pensiones y ahorros para echar una mano a hijos y nietos.

-Si con eso volvemos a poner a la familia en el lugar que le corresponde, es una buena consecuencia de la crisis. ¿Qué está pasando ahora? Que gracias a la familia por lo menos se sienten arropados. La gente que está en el paro tiene un problema económico serio y otro problema anímico; llegan a pensar que no sirven para nada. No, no, claro que sirven, igual que servían antes. En esas circunstancias, es fundamental que cuando llegas a casa, después de pasar el día buscando trabajo, te reciban con cariño.

-¿Y pasado mañana, cuando a esas personas mayores apenas les quede nada en su hucha particular y el llamado Estado de bienestar esté hecho unos zorros?

-Quiero pensar que los jóvenes les devolverán el favor, digo yo. Si yo me estoy ocupando de mis nietos y estoy echando una mano, hombre, espero que el día que me duela la cabeza no me metan en un asilo. Es decir, que aguanten.

-En otro de sus libros, ‘36 cosas que hay que hacer para que una familia funcione bien’, dice: “No nos preguntemos qué mundo dejamos a nuestros hijos, sino qué hijos dejamos a nuestro mundo”. ¿Tiene la respuesta?

-Si dejamos unos hijos crápulas, sinvergüenzas, que juegan al todo vale, el mundo será un asco. Si dejamos gente noble, limpia, que mira a los ojos, que trabaja, será una maravilla. La responsabilidad es nuestra, de los padres, y hay que echarle trabajo, y el trabajo cansa. Lo que pasa es que en Europa hemos decidido no tener hijos y los viejos no nos morimos ni a tiros…

-No lo dirá por usted, que tiene 12 y 40 nietos. Por cierto, ¿alguno está en el paro?

-No, lo cual es un milagro

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2 Responses to “Leopoldo Abadía: “los impuestos que puedan subir, subirán”.”

  1. Muy acertado traer a este blog un señor que sin florituras explica las cosas para que todo el mundo las entienda. Ya sabemos que el lenguaje sirve para enmascarar la realidad normalmente. La última respuesta no tiene desperdicio.

    Me ha encantado verlo por aquí.Gracias.

  2. A mi tambien me ha gustado. Tuve oportunidad de conocer a uno de sus hijos… y tal como el padre: Simpatico, trabajador, y honesto.

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