Diccionario del Partido Popular para la crisis

Llamar a las cosas por su nombre. En el siguiente artículo de Carlos Fonseca en El Confidencial, se trata de explicar algunos de los conceptos que tanto escuchamos cada día.  Dice la RAE que un eufemismo es una “manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante”.

Cuando en 2007 empezó la actual crisis económica el entonces presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se obcecó en que en nuestro país no había crisis, que como mucho estábamos ante una “desaceleración”, a la que le fue añadiendo adjetivos como “gradual”, “transitoria”, para terminar hablando de una “desaceleración acelerada” que nos dejó a todos con la boca abierta.

Pasan los años y los gobiernos, pero las mentiras permanecen. Adoptan la forma de frases hechas, metáforas, paráfrasis… todo vale con tal de no explicar a los ciudadanos lo que pasa con palabras que puedan entender. Aquí les dejo la traducción de algunas de los palabras y expresiones que el presidente Mariano Rajoy y su Gobierno han puesto en circulación para engañarnos. Parafraseándole, vamos a llamar “al pan, pan, y al vino, vino”.

Reforma:Eufemismo de recorte, tijeretazo, poda, rebaja. Se puede reformar todo menos la banca (ver reforma del sistema financiero). 


Reforma del sistema financiero: El Gobierno da dinero a la banca para que tape sus pufos y lo devuelva cuando pueda, pero si no puede no pasa nada; lo pagamos los españoles a escote. A algunos políticos les gusta más hablar de “saneamiento del sistema financiero” o de “recapitalización del sistema bancario”. No hay como ser “sistémico” para que te rescaten. ¿Que qué es ser sistémico? Pues que si te hundes tú nos vamos a la mierda todos, de modo que no hay más remedio que acudir en tu ayuda sin tener en cuenta si has robado, engañado o estafado.
 
Apoyo financiero:Eufemismo de rescate. Como la banda necesita tantísimo dinero para tapar sus vergüenzas que ni el dinero de todos los españoles basta, les pedimos prestado a los amigos de la Unión Europea. Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, Luis de Guindos y Cristóbal Montoro lo llaman “línea de crédito. El presidente asegura que no era necesaria, pero que en Europa se pusieron tan pesados que aceptó por educación, para que no lo interpretaran como un desaire.  Activos adjudicados: La banca concedió créditos sin freno a las constructoras para que levantaran muuuuchos inmuebles, y a los ciudadanos para que los compraran a precios de oro. Tanto fue el cántaro a la fuente que se rompió, y los bancos, que ganaban dinero a manos llenas, no pudieron cobrar los créditos concedidos. No les quedó más remedio que quedarse con las viviendas, los solares y los ladrillos. Cómo han contabilizado estos activos en sus balances es un escándalo por el que muchos tendrían que estar en la cárcel.

Racionalización de la red de oficinas: Tal y como está la banca, con megafusiones y agujeros más negros que los de Stephen Hawking, racionalizar significa cerrar, echar la persiana, tancat que dicen los catalanes. Más gente al paro.

Reforma laboral: El mayor recorte de derechos de los trabajadores de toda la democracia. Despidos más sencillos y baratos, periodos de prueba indefinidos para trabajos precarios, incumplimiento de los convenios y todo aquello que suponga beneficios para los empresarios (auténtico motor de la economía) y perjuicios para los trabajadores. Si éstos tienen demasiados derechos, el motor se gripa. 


Reformas estructurales: La madre de todas las reformas. Es la suma de todas las reformas anteriores, y de las que están por venir: subida IVA, bajada prestaciones por desempleo, un toquecito a las pensiones y cualquier otro recorte que pueda complicarnos aún más la vida. Pónganse en lo peor y acertarán.

Agenda de reformas: El cuaderno azul que Mariano Rajoy abre cada Consejo de Ministros para amargarnos el fin de semana.
 

Consumo: Motor de la actividad económica. El Gobierno busca en este momento la  fórmula para que pese al empobrecimiento general de la población (ver austeridad) la gente gaste, pero no tanto como para que suba la inflación, que no va a ser nuestro caso.

Austeridad: No queda otra. Si bajan los salarios y no hay crédito para endeudarse, la gente gasta menos, es más austera. La suma de austeridad y miedo a la situación económica genera ahorro del tipo “por si vienen mal dadas” o “por lo que pueda pasar”. Los ricos no tienen necesidad de ser austeros.

Sacrificios: Los que están haciendo todos los ciudadanos para mantenerse a flote pese al desmantelamiento del Estado del Bienestar. Se recortan derechos, se suben impuestos, disminuye la calidad de los servicios públicos que son, además, más caros (repago sanitario, tasas universitarias, transporte). Afecta fundamentalmente a los más desfavorecidos. Si a un mileurista le rebañan cien euros de la nómina le joden la vida. Si a quien tiene mil millones de euros le rebañan cien, también le joden, pero no la vida.

Eficiencia: Trabajar más por el mismo salario. El sustantivo tiene un efecto estímulo-respuesta (véase Pavlov) que hace que cualquier trabajador que escucha esta palabra la asocie instintivamente con la expresión “trabajar como un chino”. Si se persevera en la eficiencia se consigue ser competitivo.

Emprendedor: ¡Sea usted su propio jefe! Como no hay trabajo, ni lo va a haber en mucho tiempo, el Gobierno propone a los desempleados-desesperados que monten su propia empresa-chiringuito y se contraten a sí mismos. Como Juan Palomo, yo me lo guiso y yo me lo como. Una de las ventajas del autoempleo es que te puedes poner el sueldo que te dé la gana sin necesidad de negociarlo ni de que medie un conflicto laboral. Se consigue “paz social”.

Optimizar recursos: Cuando escuchen estas dos palabras, pónganse en lo peor. Cuando el Gobierno despide profesores, incrementa el número de alumnos por aula, amplia el horario de los docentes y sube las tasas universitarias está optimizando los recursos de educación. Se trata de que cinco profesores hagan lo que antes hacían diez y, además, mejore la calidad de la enseñanza. Este Gobierno está optimizando la enseñanza, la sanidad y la investigación. La optimización de los salarios de los altos cargos de la Administración y de los banqueros corruptos es un lío tremendo.

Sobredimensionado y redimensionar: Cuando algo está sobredimensionado es que es más grande de lo que debería ser. La solución es redimensionarlo; es decir, recortar. Es lo mismo que optimizar recursos, pero el castellano es rico y no hay necesidad de estar repitiendo siempre las mismas palabras, no sea que la gente termine por entenderlas.

Moderación salarial: Despídanse de cualquier subida salarial futura. Ni cláusula de revisión de los convenios, ni IPC, ni otras mandangas. Sinónimo de pérdida de poder adquisitivo. Lástima que la defiendan también los sindicatos.

Ticket moderador sanitario: El copyright es de la Generalitat. Significa que la gente se pone mala más de la cuenta y va al médico por cualquier molestia sin importancia,  sobre todo la gente de edad, que se aburre en casa. Estas conductas hedonistas se corrigen pagando cada vez que vas a consulta; a ver si así se te quitan las ganas. El tiempo permitirá evaluar el efecto placebo de la medida.

Recargo temporal de solidaridad: Uno de los mejores chistes de la crisis. Alude a la subida del IRPF de la nómina de los trabajadores, de modo que trabajen lo mismo pero cobren menos. El Gobierno se queda con más dinero de las nóminas. Lo de temporal es mejor no creérselo. ¿Ha bajado alguna vez el precio de la gasolina? Ya puede estar el barril Brent a 100 o a 50 dólares, que llenar el depósito del coche es cada día más caro. Es uno de los escasísimos valores estables en estos tiempos de volatibilidad.

Volatibilidad: No sabemos ni lo que va a pasar hoy, como para saber lo que ocurrirá mañana. Volatibilidad es la palabra que mejor define las decisiones económicas de este Gobierno.

Tasa de crecimiento negativo: Una de las mejores ocurrencias de nuestros políticos. Como recesión es un sustantivo desagradable, juntamos dos términos contradictorios (oxímoron) y conseguimos que la gente se haga un lío. Puede valer para la literatura (“un silencio atronador” queda muy bien en un relato de intriga) pero utilizado como expresión económica es una gilipollez.

15M:Perroflautas, camorristas, proetarras, anti sistema, golpistas, chusma, gentuza. Unos auténticos cabrones.

Es una situación muy difícil, pero estamos seguros de que saldremos adelante: Es como no decir nada, pero hay veces en que no queda más remedio que responder algunas preguntas incómodas de los periodistas. Vale para cualquier ocasión y queda bien en boca de ministros. Abstenerse secretarios de Estado y directores generales porque perdería fuerza. Otras variaciones sobre el mismo tema: “Estamos haciendo las cosas que tenemos que hacer”, o “estamos seguros de que lo que estamos haciendo dará resultados”. Si el periodista se pone pesado, se recurre al “estos problemas son la herencia envenenada que nos ha dejado el señor Zapatero”.
 

Estamos haciendo los deberes: ¡A sus órdenes señora Merkel!
 
Desempleados: Parados en lenguaje basto. Víctimas de la crisis económica que no han generado. Se ocultan tras un número de siete dígitos. Es más elegante llamarlos trabajadores en expectativa de destino. 
 
Vacaciones: Un lujo que no nos podemos permitir tal y como está el país. Todo el mundo a bogar. 
 
Hasta el próximo fin de semana.
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