Grecia no es la culpable, bien, pero ¿y ahora qué?
Me parecía ridículo y así lo he dicho en varias ocasiones apelar a Grecia, y concretamente a sus elecciones y al ascenso de la izquierda recalcitrante, para explicar los movimientos de la prima de riesgo española. Aparte de no tener fundamento técnico suficiente como para convertirlo en axioma, el airear la tesis conllevaba un riesgo: si salen las cosas medio bien en Grecia y la prima no baja, la liamos, porque nos quedamos sin excusas. Ya se inventarán otras -me dijo un amigo, algo desconfiado de la clase política- que en eso de buscar culpables son los políticos unos maestros. Bueno, los políticos en particular y el español en general, y lo hacemos tan bien, disponemos de un saber tan depurado en este campo, que algunas de nuestras excusas disfrazadas de razones entran en el pensamiento colectivo como axiomas indubitados. Es lo que tiene el mágico poder de la inducción.
Bien pues en Grecia, al menos en lo que al Parlamento se refiere, las cosas salieron mas allá del medio bien, porque el partido de derechas, la Nueva Democracia, ganó, por los pelos si se quiere, pero ganó a la izquierda nueva, y con ese diferencial se llevó el premio de los cincuenta diputados, de modo que ahora pueden formar gobierno. Si no se ponen de acuerdo es culpa suya, pero poder, lo que se dice poder, ya pueden. Primera parte cumplida.
Pero la segunda, la nuestra, no solo no sale bien sino que sin ser pesimista puede decirse que muy mal. El IBEx desciende un 3% y la prima de riesgo, la maldita prima esa, asciende en flecha a 590. Y el Gobierno o fuera de España o los que están dentro se muestran en la toma de posesión de Dívar, que, por cierto, según cuentan algunos, ha sido un adefesio por los desplantes que según los cronistas ha tenido que soportar el Presidente del Supremo. Me lo imaginaba. Mejor no haber ido. Lo escribí ayer, pero…Creo que el Rey se ha equivocado, Dívar también y si es verdad lo que dicen ciertas crónicas, algunos mas han incurrido igualmente en error. Pero con la que está cayendo cosas como esta tienen menor importancia que la que le atribuiríamos en épocas de bonanza, aunque fuera tan artificial como la que vivimos años atrás.
Pues bien, Grecia no es la culpable. Ya solo nos queda decir que lo de Grecia prueba que en realidad España va de cine pero que como somos refugio de los valores de Occidente, estamos sufriendo ataques injustificados de los mercados, diseñados en alguna oficina siniestra en la que confluyen fuerzas conspiradoras mundiales de variado pelaje. Pues si eso consuela no tengo inconveniente en que alguien se instale en ese pedestal mental. Yo, claro, tengo que dedicarme a otros menesteres menos épicos, sin tanta carga emocional, y mas pegados a la tierra. Por ejemplo: conseguir financiación de circulante, por que a los empresarios nos niegan el dinero no unas fuerzas extrañas encapuchadas y vestidas con siniestros ropajes, sino señores normales, corrientes, como hay muchos, que trabajan en unos sitios a los que llaman sucursales y en empresas que dicen tener por nombre bancos.
Nuestros problemas son los nuestros. Y si los digo no es porque me guste. Los sufro, como casi cualquier empresario. Me encantaría escribir todo lo contrario, decir que el crédito circula, que las empresas venden y cobran, que el consumo asciende un poco, que los bancos recuperan su función social, que los políticos recortan gastos superfluos, que los jueces son independientes, que los fiscales no obedecen ordenes espurias…En fin, todas esas cosas que comentamos. Me encantaría vivir en una España así. Entre otras razones porque no tendríamos que consumir tiempo en dar conferencias, escribir artículos, twitear o como se diga, y estar dando la murga con la idea de que si la sociedad civil no consigue recuperar sus derechos y asumir su protagonismo propio, las libertades serán palabras de un documento llamado Constitución, pero a la hora de la verdad, serán menos, muchos menos reales, de lo que nos cuentan los textos y los profesores.
Así que tenemos nuestros problemas, Hemos despejado Grecia. Lo de la conspiración lo dejo para los amantes de esas cosas. Pero la empresa, el mundo de la economía real se está cayendo. La prima de riesgo nos afecta. La desconfianza, el miedo, el aturdimiento, el no saber qué pasa y sensaciones similares atenazan mas todavía la economía.
Ayer mismo un pequeño empresario me preguntaba con voz y gesto de ansiedad si tenia que retirar sus pequeños ahorros de un determinado banco que me suena familiar, porque la decían que si las cosas iban mal y que si se iba a vender, o fusionar o no se que. Le contesté con prudencia, porque, por mucho que sea el afecto al pasado, ya no me fío de nadie. Pero en todo caso esa desconfianza es mala. Perniciosa, diría yo.
Sí, claro que lo es, pero la pregunta es la de siempre: ¿qué hacemos? ¿Que tenemos que hacer para salir de aquí? Ya sabemos que sin crédito no hay nada que hacer. Los bancos no quieren o no pueden prestar. Sin embargo se les da dinero. Dinero público que es dinero nuestro. Así que le damos dinero del nuestro para que nos nieguen crédito a nosotros y nos lleven a una situación casi sin retorno. Pues se entiende mal. El Gobierno tiene que tener instrumentos par obligar a la banca a prestar. Nadie pide que se preste a locos o a empresas sin futuro. Eso no se le ocurre mas que los que gestionan con criterios políticos, así que mejor no mentarlo. Se pide que no se deja caer por falta de circulante a empresas que son viables. Y si los gestores actuales de los bancos no lo entienden, o entendiéndolo no lo hacen, pues ya sabemos lo que hay que hacer. Los bancos no tienen dueños conocidos. Se manda porque se manda. No hay nadie que tenga ni un dos porciento de un gran banco. Así que las cosas claras. Lo que no puede ser es que sigamos por este sendero. A situaciones dramáticas medidas drásticas. En banca, en industria, en sector publico, en estructura del estado, en relaciones con Europa. Superado lo de Grecia tenemos que tener un claro proyecto de nación. Y ejecutarlo con energía y sin vacilaciones. el tiempo apremia. Las empresas caen. Es lo que hay y no puede seguir así.




18 junio 2012







Autor del Artículo






