La huida hacia delante de Rajoy

“El Gobierno debe admitir que España ha bajado a la segunda división del euro y no retar a sus socios con incumplimientos”. Así se destaca en el siguiente artículo de Miguel Valverde en el diario Expansión. Nuestro país sigue sin dar confianza en Europa.

Una de las consecuencias más claras de la actual depresión económica es que ha colocado a España en la segunda división del euro y, por extensión, de la Unión Europea.

Es una realidad que le cuesta entender al Gobierno del Partido Popular porque desde el principio de su mandato pensó que con su llegada al poder nuestros socios europeos, los mercados y también los especuladores iban a cambiar de opinión y, por lo tanto, a empezar a fiarse del nuevo Ejecutivo en Madrid.

Desgraciadamente para el presidente, Mariano Rajoy, y para todos los españoles, las cosas no han sido así, a pesar de la cumbre de Roma que acaba de celebrar junto a Francois Hollande, Angela Merkel y Mario Monti. El Ejecutivo socialista cometió muchos y graves errores que están en el recuerdo colectivo.

Probablemente, muchos ciudadanos piensan que José Luis Rodríguez Zapatero ha sido el peor presidente de la Democracia, aunque también es verdad que, en su segunda legislatura tuvo que hacer frente al comienzo de la depresión, cuyo origen y dimensión están fuera de España con la crisis de los mercados financieros.

Sin embargo, es un hecho objetivo que Rajoy lleva seis meses sembrando el desconcierto entre sus socios europeos por sus respuestas a la características españolas de la crisis: es decir, que una buena parte de la la economía está atrapada en el hundimiento del mercado inmobiliario.

Es verdad que el Ejecutivo ha hecho muchas reformas, pero todavía no funciona ninguna. Sobre todo, la del mercado de trabajo.

Además, el Gobierno ha tardado cinco meses en dar a la Comisión Europea una cifra definitiva del déficit público para el conjunto de las Administraciones Públicas. Dato que ha ido creciendo desde la previsión del 6% del PIB, que calculó inicialmente el Gobierno de Zapatero, hasta el 8,5% y el 8,9% descubierto finalmente tras investigar en los cajones de los ayuntamientos para poner en marcha el plan de proveedores, por valor de 35.000 millones de euros.

El Ejecutivo también tardó mucho en presentar la reforma de los Presupuestos Generales del Estado para este año. A pesar de la presión de la Eurozona, todavía están en el Parlamento. Lentitud que se ha repetido en el reconocimiento de que España necesitaba un rescate bancario, porque, de la mano de los diferentes responsables políticos y del anterior gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el sector financiero español se ha convertido en una desagradable caja de sorpresas.

Toda su solvencia era mentira. Incluso, el Ejecutivo ha pagado un millón de euros a cada una de las dos empresas extranjeras -Oliver Wyman y Roland Berger- que han valorado el estado de los bancos y cajas españoles con la información del Banco de España. Un gasto incomprensible y una humillación para los equipos de la institución, aunque el Ejecutivo haya intentado ganar la credibilidad que no tenía hasta ahora.

Además, con algunas valoraciones del Gobierno y de algunos comentaristas parece que es una buena noticia que nuestras entidades necesiten entre 51.000 y 62.000 millones de euros porque son menos de los 100.000 millones que está dispuesta a prestarnos la UE, cuando, en realidad, es un fracaso de España como miembro del euro.

Es un hecho que nadie se fía de nuestra capacidad para devolver la deuda, y además la depresión está ampliando las diferencias con el mayor nivel de riqueza de los países más avanzados de la UE. Así lo acaba de decir Eurostat, la Oficina de Estadística de la Unión Europea: el impacto de la depresión se ha traducido en que, por primera vez en el presente siglo, la renta per capita española está por debajo de la media europea. Es una consecuencia más de los 5.640.000 desempleados, el 25% de la población activa.

Por todo ello, el Gobierno debe reconocer que necesitamos a la Unión Europea para salir adelante e intentar transmitir toda la seriedad posible en el cumplimiento inmediato de nuestros compromisos. En nuestra situación, no tienen mucho sentido los desplantes de Rajoy y del ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos a sus colegas del Eurogrupo.

Si no queda más remedio que pedir el rescate para nuestro sector financiero, lo mejor es hacerlo de forma inmediata y con el conocimiento de todas las condiciones. España está en una posición de debilidad tal que retrasar la subida del IVA, eliminar la desgravación de vivienda o el adelantamiento de la jubilación a los 67 años, como nos pide Bruselas, no es más que una huida hacia adelante. El enfado de nuestros socios terminará perjudicándonos.

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One Response to “La huida hacia delante de Rajoy”

  1. Rajoy y su equipo tienen la costumbre de decir una cosa y esa cosa no ser lo correcto. Hoy sin ir más lejos dice que va a tener que tomar medidas que no le gustan, pero que son necesarias para el crecimiento y el empleo. A saber, subida de los IVA’s reducidos. ¿Eso genera empleo y crecimiento? ¿Porque constantemente le llaman churra, cuando en realidad es merina?
    Sin embargo, de puertas adentro se siente seguro, tiene mayoría absoluta y por eso nos regala expresiones del tipo:
    – Es la única salida.
    – Estamos haciendo lo correcto
    – No hay otro remedio
    -Hemos hecho los deberes

    Resumiendo: Dice lo que quiere que oigamos, pero los mercados, los gobiernos de otros paises y otros organismos tienen serias dudas, pero él, erre que erre: Este es el camino.
    Vivir para ver…

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