¿Qué ocurriría si se bajasen los impuestos?

¿Qué será mejor? ¿Más impuestos o más recortes?. Cuando estos días se habla de que el Gobierno deberá aún poner en marcha nuevas reformas y recortes y no se descarta además una subida de IVA, se plantea también la duda de qué sucedería si se bajasen los impuestos. A continuación el artículo que sobre ello publica el diario Expansión.

El Estado, del que forman parte todas las administraciones, ha entrado en una espiral para atajar el déficit que consiste en subir los impuestos y recortar gastos. Por ahora, sabemos que los resultados de estas políticas están generando una caída de la recaudación del IRPF del 0,2% en los primeros cuatro meses del año, más déficit debido a que cada día afloran más costes ocultos y más deuda pública, que va camino de batir récords, mientras la deuda privada se amortiza a paso de caracol. Caen el consumo y las inversiones. Solo aumentan, menos mal, las exportaciones y el turismo internacional aguanta en ciudades como Barcelona y lugares específicos del litoral. Y de la banca y el acogotamiento crediticio, mejor no hablar. España decrecerá este año. Y el, próximo, ni se sabe. El número de parados va camino de llegar a los seis millones. Hemos entrado en una espiral viciosa de la que solo saldremos rompiendo dogmatismos.

¿Qué opciones podrían probarse? Por qué no bajar los impuestos del trabajo. Ya sabemos que este Gobierno los subió a comienzos de año, pero de sabios es rectificar. Si subiendo tasas recaudamos menos, ¿qué puede ocurrir si las bajamos? ¿Acáso no podríamos generar una espiral de confianza y de consumo, tan necesario, que acabaría generando un aumento de los ingresos? ¿No ayudaría a amortizar más deuda privada, que tanta falta nos hace? Piense usted, y pregúnteselo a sus amigos, qué haría si mañana el Estado le deja de quitar todos los meses unos cuantos euros. Supongamos que los 17 millones de españoles que podemos trabajar destinásemos de media cincuenta euros más al mes en consumir. Multipliquen. La repercusión virtuosa sobre el dominó del consumo y el crecimiento compensaría a medio plazo la pérdida de la recaudación directa. Como afirman las teorías de los malvados neoliberales, acabaríamos recaudando más. Ahora, sin embargo, tras la subida del IRPF, llegará la del IVA. Esta hubiese sido justicada antes que la subida del IRPF por tener un efecto psicológico menos negativo en el consumo. Nadie deja de comprar si le suben el IVA un 1%; en cambio, sí lo hace si le retienen más de la nómina.

Algunos pensarán que hay experimentos que no se pueden realizar en circunstancias de emergencia nacional como la actual, donde España se juega en los próximos meses el futuro de una generación. La ortodoxia de izquierda y derecha se ha unido en el mismo frente.  Unos piden más impuestos y los otros más recortes. Los términos medios parecen haber sido eliminados. Las propuestas del presidente francés François Hollande son un compendio de buenas intenciones y recetas clásicas de la izquierda europea matarricos; difícilmente asumibles por Angela Merkel y el norte de Europa, hartos del despilfarro y la falta de transparencia del Sur. Tampoco sirven de nada las conclusiones llenas de ambigüedades voluntariosas y discutibles de cumbres como el G-20, en México. Más de lo mismo.

Las grandes revoluciones liberales de la historia, empezando por la Gloriosa de 1688 en Inglaterra, han tenido raíces fiscales. Los ciudadanos acabaron hartos de pagar al recaudador de turno, ávido de chupar la sangre del trabajador. Buscar el sano equlibrio entre el pago de impuestos y qué se devuelve a cambio el Estado no es sencillo. Sobre todo, cuando los abusos del dinero público están a la vista de todos.

pd. Una amiga -cotiza como autónoma- tuvo un descuadre de un euro en su declaración del IVA durante tres trimestres. Se dio cuenta en el cierre anual. Rectificó al realizar la autoliquidación, pero, Hacienda le ha enviado una carta obligándola a pagar una penalización de 300 euros por retrasos al presentar la rectificación. ¡Cómo no va a haber indignados, de los serios!.

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3 Responses to “¿Qué ocurriría si se bajasen los impuestos?”

  1. En el tema de la subida de IRPF no estoy acuerdo con el artículo. El la subida del IVA si no se soporta en precio lo encarece.
    Si el precio no es competitivo no vende, en la situación en la que nos encontramos. No se puede subir IVA cuando una economía está en caída libre. Y no es un 1% sino un 2% y posiblemente dentro de poco un 4%. Con las reducciones de venta si se sube el IVA, se encarecerán los productos, y si uno tiene 10 euros solo puede comprar 10, si antes un articulo valía 5 y ahora vale 8 la diferencia reduce el % en la siguiente compra.

    El IRPF es un impuesto directo e individual. En un alto % de la clase media parte se recupera a la hora de la declaración por las deducciones fiscales ej hijos y compra por vivienda. Otra cosa son las rentas mayores, pero estás dudo tenga muchos problemas a la hora de consumir.

  2. Y en lo que cuentas de hacienda en el último párrafo,tienes toda la razón. Va a ingresar como sea aun haciendo de la manera más ruin.

    Otro ejemplo real: Presentación I.S., positiva en un porcentaje menor por acumulación de pérdidas en bases imponibles de años anteriores, declaración negativa. Debido a que las comunicaciones por recargo de alguno de los impuestos no se declararón como no deducibles, porque no se contabilizaron ya que no se pagaron. Notificación si le daba -x tiene que darle -x(1), por tanto a pagar y. Contestación de estos Sres, si la base es negativa de cualquier forma, presentamos una complementaria y listo….pues no…a pagar 600 euros por que no era tan negativa sino un poco menos…..DE JUZGADO DE GUARDIA

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