¿Tendrá Rodrigo Rato la honradez de contar lo que hicieron con Banesto?

 

Rodrigo Rato, ex Ministro de Economía, ex Director del FMI, y ex Presidente de Bankia, presentó el pasado jueves una carta, creo que en el Consejo de Caja Madrid, en la que analizaba “El Plan de Recapitalización de Bankia por importe de 22.000 millones de euros”. En una primera puntualización aclara que el importe real es de 22.000 millones de euros, aunque debido a una serie de ajustes técnicocontables se queda en 19.000 millones, que es la cifra oficial difundida por los nuevos gestores para reclamar fondos al Estado.

Lo que me importa de esta carta es la siguiente frase: “En efecto, se trata de provisiones contables y no de pérdidas reales ya producidas con salida de caja alguna, son provisiones por posibles pérdidas futuras, bien sea porque la cartera de participadas o los inmuebles adjudicados valgan menos en el futuro cuando se tengan que vender y se vendan, bien sea porque en el futuro se produzcan masimpagos de préstamos (mora)”. Correcto. Es exactamente lo que expliqué en un programa de Intereconomia y lo que publiqué en un artículo en el Foro de La Sociedad Civil. Así es: las provisiones no son técnicamente pérdidas. Ni hoy ni nunca. Es mas, debería añadirse que la experiencia contrastada demuestra que esas provisiones en épocas de recesión se recuperan en alto porcentaje en las de bonanza.

Pero lo que reclama mi atención es algo mucho mas denso, importante y de mayor calado nacional y personal que una obviedad técnico contable bancaria. Me refiero al caso Banesto y su comparación con Bankia.

 

En 1993 Rodrigo Rato era portavoz económico y hombre claramente ligado a Aznar,entonces líder de una oposición poco valorada que acaba de perder unas elecciones generales por segunda vez. Pocas dudas quedan, salvo para quienes quieren vivir divorciados de la verdad, que existió una acuerdo entre Aznar, líder de la oposición y González, Secretario General de un PSOE que, por primera vez, daba muestra de cierta rebeldía frente a su líder, a la sazón Presidente del Gobierno. Ambos acordaron intervenir Banesto. Su argumento: el Presidente de ese banco controlaba medios de comunicación y su actuación y discursos afectaban al Sistema. Por ello, sometiendo al Banco de España, gobernado por un débil gobernador ya fallecido de nombre Rojo, y utilizando como arietes a Narciso Serra, Vicepresidente del Gobierno, y Miguel Martín, Subgobernador politico del Banco de España, consumaron la operación política. Luis María Anson lo explicó, como testigo presencial, en Intereconomia.

 

¿Como lo hicieron técnicamente? Bien fácil: encargaron al Banco de España que transformara provisiones en pérdidas. Primero le dijeron que que se inventara provisiones, como, por ejemplo, el crédito de Juan Miguel Villar Mir. Ordenaron adicionalmente que provisonaran incluso créditos a entidades públicas, que técnicamente no son provisionables. A continuación sentenciaron: ese monto son pérdidas reales, y para dotar de dimensión popular al caso calificaron al engendro contable de “agujero”, que es expresión impactante para la opinión publica. A continuación convocaron de urgencia al Parlamento, nada menos que un 30 de diciembre, para evidenciar que todos los grupos políticos -insisto, todos- sin analizar ni una linea de balances o cuentas, declarasen magníficamente intervenido Banesto, y proclamasen, a instancia del Diputado Montoro, la exigencia de responsabilidad de todo tipo a su Presidente y consejeros.

Rodrigo Rato no supo naada de la intervención hasta que en la mañana del día 28 de diciembre, su primo, mi querido amigo Vicente Figaredo, se lo dijo por teléfono. Rato consultó con Aznar y éste lo confirmó: “Si Mario Conde vende al BBV y se va no pasa nada” ¿Qué hizo Rodrigo Rato? Seguir la linea oficial que Aznar impuso en el PP -no todos participaban de ella- y González en el PSOE: hablar de agujero, de pérdidas, de quiebra y de responsabilidades penales. Nunca aclaró que Banesto no tenía pérdida reales, definitivas, sino potenciales. No dijo entonces, en su condición de responsable económico del PP, lo que hoy cuenta, con razón, de sí mismo. Ante dos situaciones idénticas, en un caso se apuntó a la política de partido movida por intereses oscuros. En otro, el suyo, en el Bankia, a la pura técnica de contabilidad.

Siempre he dicho que no soy juez, que no me gusta juzgar, que no guardo rencor y que creo en algo Superior. Hoy Rodrigo Rato explica su actuación con algo evidente, pero que negó a otros en idéntico caso.Y que sirvió de excusa para privarles de libertad y de hacienda. Y dicho esto añado: es inmoral e injusto trasladar toda la responsabilidad de Bankia a Rodrigo Rato. Tiene razón cuando aclara que esas provisiones de Bankia vienen de “inversiones inmobiliarias que se hicieron en el pasado”. . Es obvio. Tiene responsabilidad, claro, pero ni mucho menos exclusiva. Ni siquiera principal. Y no solo por lo de las pérdidas potenciales, sino porque un hombre solo, ni aunque se empeñe, es capaz de provocar un daño de semejantedimensión en una entidad bien organizada, en la que existen directores, gestores,auditores internos… Pero hace veinte años se empeñaron en convertirme en el único responsable de un agujero inventado. Allí estuvo Rodrigo Rato. Hoy está aquí, peleando por decir lo que entonces negó, o cuando menos no se atrevió a desvelar en su verdadera dimensión.

 

Y como sigo siendo romántico me pregunto: a la vista de todo esto ¿tendría Rodrigo la honradez moral, personal y política de contar a la opinión pública por qué hicieron lo que hicieron con Banesto, conmigo y derivadamente con miles de personas? La Historia y la Verdad se lo agradecerían y yo en mi nombre, en el de familia y amigos, consejeros y directores de Banesto de entonces a quienes alcanzó injustamente el agravio y el insulto. Y creo que a corto plazo él se sentiría mas a gusto consigo mismo consumiendo verdad reconocida que mentira falseada. Es un servicio a este país. No quiero retornos al pasado sino construir futuro, y este se edifica mucho mejor desde la verdad que sobre la falacia. Ni el rencor ni la venganza ocupan un sitio por ínfimo que sea en mi interior. Pero ojalá cumpla Rato con ese deber moral. En cualquier caso, haga lo que haga, yo seguiré ayudándole porque la verdad, como la fidelidad, no se basa en reciprocidades ni en intereses de clase o de otra naturaleza. En castellano disponemos de una palabra llamada dignidad. Suficiente

 

 

Twitter Digg Delicious Stumbleupon Technorati Facebook Email

Comments are closed.