Las reglas del juego. Por Lorenzo Abadia

EN EL ORIGEN DEL MAL ESTÁN LAS REGLAS DE JUEGO POLÍTICAS
Ya casi no queda un solo medio de comunicación solvente que no se haya aupado, aunque tarde y a regañadientes, a aquel tren que partió in hilo tempore de una estación española con el banner “reformemos el sistema” y quetodavía recorre, estación tras estación, la piel de toro que da forma física a esta monarquía de partidos neofeudal.
Dicho comboy arrancó en plena euforia de la Transición con un reducidísimo plantel de maquinistas y ningún pasajero, agregó algún intelectual y periodista e incluso algún empresario como Mario Conde y a un grupo de jóvenes, no más de treinta, que vimos ya en 1994, que este régimen hacía aguas. Es fácil decir “yo dije” pero será más difícil demostrarlo. En mi caso, se demuestra conentrevistas en los medios y la creación en el 94 de una asociación, llamada Iniciativa por la Sociedad Civil, con el ánimo de luchar contra la partidocracia. Ahí es nada.
Hoy, tras intentar solucionar los problemas de España por la vía más egoísta posible, cargando el peso del desastre económico del Estado de partidos y su inseparable Estado de las Autonomías sobre las espaldas de la sociedad civil por medio de la subida de impuestos y el desmantelamiento del Estado del bienestar, sectores cada vez más amplios de la población comienzan a comprender que mientras el despilfarro del Estado autonómicopermanezca intacto, no habrá posibilidades de solución. No sólo eso; como no podía ser de otra manera, los mercados y las instituciones internacionales han llegado ala conclusión, como se puede comprobar con nuestra deuda, que mientras España no solucione sus gravísimos desajustes internos, las dudas de que pueda hacer frente a sus compromisos futuros permanecerán inalteradas.
Quizá recibamos algún otro manguerazo refrescante en nuestro sofocado estío financiero –cuyo objetivo será salvar el euro, no a España- pero es del todo evidente que sin una reforma profunda del sistema político español, la salida sólo podrá venir por la vía del populismo argentino, lo cual implica ruina económica y miseria moral, o por el tránsito de una oligarquía de partidos a una dictadura de los mismos.
Es lógico que una parte muy importante del desencanto electoral con los dos partidos hegemónicos, especialmentecon el PP, no haya nutrido proporcionalmente en términos de intención de voto a los partidos minoritarios. Dichos partidos no representan la alternativa, pretenden esbozar reformas constitucionales dentro de unas reglas de juego políticas muy parecidas a las existentes.
El problema de España se llama partidocracia y su consecuencia más inmediata se conoce por el nombre de Título VIII. Querer eliminar este último sin tocar su origen es como pretender secar un río en su desembocadura al mar.
Advirtámoslo una vez más, ahora que población, medios de comunicación e instituciones internacionales creen encontrar en el Estado Autonómico la fuente de nuestros desmanes. Sin desmantelar al mismo tiempo el Estado de partidos que lo generó, alimentó, hipertrofió y disfrutó hasta la extenuación, no habremos erradicado el germen político oligárquico que nos niega la libertad y el bienestar.




30 julio 2012







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Población, medios de comunicación e instituciones internacionales, todos coinciden encontrando -la fuente de nuestros desmanes- en el mismo lugar:
En el Estado Autonómico.
Cuando se coincide en comprender lo que éste Estado Autonómico aporta y supone para España, es lógico que se lleve a la conclusión de que, el título VIII de la constitución, -el que sostiene su existencia- haya que abolirlo.
Igualmente, es lógico llegar a la conclusión de que, la anulación de unas “escrituras” conlleva a la disolución del lo que éstas representaban.
Quienes trabajen para impedir estos, -ejercicios- no se produzcan, está claro, que ellos, seran la primera barrera que impida poner remedio, -llegando para ello a la única solución a dicho problema-: La abolición del Estado Autonómico.
La única barrera para solucionar ésta catástrofe, sería:
QUIENES A ELLO SE OPONGAN.
Me parece lógico que -más antes- que después, la población, medios de comunciación, e instituciones internacionales, coincidan…
En esta inevitable lógica….
DEMOCRACIA: Una persona un voto.
ESPAÑA: (Ciertas comunidades): Una persona 1,5 votos
El resto de España: Una persona un voto.
La democracia participativa implica pasar de la partidocracia a la democracia en sí. Para ello es necesario realizar una nueva constitución del pueblo, no de los partidos, donde los políticos tengan fijado su techo de gasto público y de sueldo particular por sus votantes. Ellos no deben votar, sino gestionar lo que el pueblo decida.
Pero para ello, debemos contar con ciudadanos maduros y responsables. ¿Los hay?. A veces hay que buscarlos con un farol, como Diógenes.
Buenas tardes a todos. No puedo entrar a debatir ni opinar,(llevo años haciéndolo repetidas veces aquí) como tiene que vivir un diputado, cuando estoy esperando que se me responda a la pregunta que formulé a SCD en su página de Facebook https://www.facebook.com/photo.php?fbid=262452933865550&set=a.104478116329700.8774.100003025370505&type=1&theater
Sin esa pregunta sin responder me falta el ánimo para debatir nada. Muchas gracias.