CIS: esto está mal para el 90%, no va a cambiar para el 80%..¿Que podemos hacer?

Nada nuevo bajo las nubes, que no el sol, porque en este país carecemos de sol radiante y encima de nuestras cabezas y sobrevolando nuestras vidas tenemos, para quien quiera verlas, nítidas nubes de tormenta que únicamente la clase política, y algún que otro vividor directo o indirecto de ella, se atreven a ignorar o negar rotundamente. Me refiero en concreto al llamado “Barómetro de Abril “ del CIS que, teóricamente al menos, mide el estado de pensamiento de la sociedad española. Los datos que arroja no por terribles dejan de ser de un costado lógicos y de otro inevitables. No podía ser de otra manera, ni siquiera manipulando la información, cosa que me imagino, solo imagino, que no se estará produciendo, y no certifico que no ocurra en absoluto por la sencilla razón de que en este país no soy capaz de certificar nada que provenga del mundo oficial, y en cuanto al privado con mucha, pero que mucha precaución, porque cuando el andamiaje moral de una sociedad se ha demolido, lo mínimo que se puede hacer es ser muy prudente con las cuestiones que atañen a la palabra, los compromisos, las verdades y todo un etcétera sucesivo.

Que la sociedad española estaba mal lo sabíamos, lo veíamos, lo sentíamos a diario a nada que nos asomáramos a la calle, por poco concurrida que pudiera estar. Y que el principal problema es el paro y la situación económica, es tan obvio como la vida misma, y así lo certifica rotundamente el CIS. Pero el clima de corrupción y fraude, en general y singularizado en la clase política en particular, es tan denso, tan agobiante, tan omnipresente, que al final tenía que traducirse en estado de opinión. Y así ha sucedido: el segundo de los problemas, después del paro y la economía, lo integran la corrupción y el fraude y los políticos y sus partidos. Así que con ello queda mas claro que el agua la ruptura entre la sociedad y la clase política. Cosa que venimos diciendo desde hace bastante tiempo, al menos en mi caso desde 1992/93,  pero que, como digo, los políticos profesionales no quieren escuchar.

 

¿Que hace falta para sacar a un país de una situación de postración como la que nos toca sufrir? Bastante cosas, pero dos son elementales: primero, que se tenga confianza en el futuro, en que las cosas pueden mejorar y van a mejorar. Segundo, que se considere a los líderes capacitados para la labor. Pues si esos dos elementos son imprescindibles, de aquí no salimos. Primero, porque los españoles que consideran que la situación económica es mala o muy mala son mas del 90 por 100, lo cual por si solo define la magnitud e intensidad de la crisis.Pero es que los que creen que la situación dentro de un año va a ser igual o incluso peor que ahora, suman, ni mas ni menos, que el 75%. Así que falta de manera rotunda el primero de los prepuestos: los españoles no tenemos confianza en que esto vaya a mejorar e incluso, a pesar de lo mal que estamos, casi un 40 por ciento piensa que todavía va a empeorar mas.

Bien, y ahora los líderes. Tenemos dos supuestamente: el del gobierno y el de la oposición. Visto el sistema de listas cerradas y la obediencia obligatoria al partido de los cargos de uno y otro bando, léase PP y PSOE, está claro que en manos de esas dos personas se encuentra nuestro presente y de momento nuestro futuro. Bueno pues ojo al dato: tienen poca o ninguna confianza en Rajoy, el presidente del gobierno, ni mas ni menos que el 85 por 100 de los españoles. Solo un diez por ciento tiene bastante confianza en él, y dentro de ese porcentaje se supone que se encuentran las personas que directa o indirectamente viven del gobierno y del PP. Si nos vamos al costado de Rubalcaba la cosa es muy similar porque quienes manifiestan tener poca o ninguna confianza en el líder del PSOE son el 89 por 100 y bastante confianza solo el 7.3%.

Por tanto, ya me diréis: si no tenemos confianza en quien gobierna/oposiciona y sabemos que ellos manejan la economía, es normal, absolutamente normal que pensemos que de aquí no salimos mientras sigan estas personas en el mando de este buque averiado. Cada uno puede hacer la lectura que le de la gana porque para eso somos libres, para poder pensar lo que nos plazca. Pero dejando eso al margen, si en una empresa el 85 por ciento de los trabajadores no confían en la dirección ya me diréis como se puede dirigir y como se puede infundir esperanza.

Y, claro, como no podía ser de otro modo, la valoración que la gente atribuye a los gestores de nuestra vida pública no es que sea mala, es que resulta pésima. Por ejemplo, sobre 10, al presidente del gobierno la gente le da un 2.44 y a Rubalcaba un 3. Vamos un suspenso de los que en mi época de estudiante, si ibas con esa nota a tu casa, te dejaban sin salir hasta el siguiente trimestre. Pues aquí siguen saliendo a la calle, viajando, cobrando, impartiendo doctrina…No hay un solo líder que apruebe. Ni uno. Ni de la izquierda ni de la derecha. Ni uno solo de los Ministros llega siquiera a una valoración de 4 sobre 10. Algunos, como Ana Mato y Wert no llegan ni al 2…. Pero para mas inri mas del 50 por 100 de los españoles no conoce a Jorge Fernández, que resulta ser Ministro de Interior, mas del 60% ignora quien puede ser un señor llamado Morenés, Ministro de defensa, un 50% no sabe quien es Soria, ministro de Industria….es que, claro, si esa gente no te interesa, ¿para qué vas  a ocuparte de retener sus nombres y su cara?

Si nos vamos a los partidos, al ser preguntado cual de los partidos de la lista que le ofrecen al encuestado merece su simpatía, el partido que gana por goleada, con el casi 40 por 100 de las respuestas es este: ninguno de esos. Y entre esos están PP, PSOE, UPYD, CIU…. Y como no podía ser de otra forma el teórico voto al PP y PSOE cae en flecha y el de UPYD se queda mas o menos igual. Si es que esos tres partidos son vistos, digan lo que digan y comenten lo que comenten, como los integrantes por esencia del Sistema, así como los de Cataluña, Pais Vasco y Galicia que defienden el independentismo, son también el sistema en sus reductos territoriales.

Vamos, que las cosas son como son. Pero, claro, todo eso como radiografía, como fotografía está muy bien y es, como decía al comienzo, lo que todos pensamos que está sucediendo. Y ahora ¿qué? ¿que sucede con este diagnóstico? No tenemos confianza en los líderes, creemos que esto va a seguir igual o peor, cae el voto en flecha, al menos en teoría, pero todo sigue igual, nada cambia, ellos donde estaban y nosotros donde estamos. Ellos diciendo que no se que historias van a hacer y nosotros gritando, quejando, lamentando en bares, cafeterías, tertulias…

No nos engañemos porque solo sirve para disgustarse. Esta sociedad está anquilosada. Unos dicen que dormida. Puede ser, pero aunque se encuentre despierta carecemos de instrumentos legales para modificar la situación actual entre elecciones. ¿Acaso tenemos la posibilidad de una acción revocatoria? Pues no. ¿De una verdadera iniciativa legislativa popular? Pues no. ¿De obligar a dimitir a los mentirosos?. Pues no. ¿De forzar un cambio que elimine a los ineptos? Pues no. Nos queda gritar, patalear, protestar y de vez en cuando salir a la calle.

Así es como están las cosas y si me preguntan por qué, responderé con claridad: porque es lo que hemos querido, lo que hemos consentido, lo que hemos votado, lo que seguimos tolerando…Unos dicen: a mi no me diga eso porque yo no les voté. Ni yo, pero eso importa lo justo, porque lo que es obvio de toda obviedad es que los españoles sí que les votaron, entre otras cosas porque pensaban que la ineptitud de Zapatero era difícilmente superable, porque era tal desastre que cualquier cosa lo arreglaría, porque Rajoy dijo que sabía como salir de la crisis y que en un año estaríamos notando una franca mejoría, porque…Seguramente porque estábamos casi hartos y nos agarramos a lo del voto útil y lo del mal menor.

Cualquiera de esas explicaciones me vale, pero con cualquier de ellas lo cierto es que así estamos porque hemos querido estar mayoritariamente, aunque haya minorías ajenas que encima tengan que soportar lo que sucede. Pero es lo que hay

La pregunta del millón: ¿va a cambiar esto? Pues tengo muchas, pero que muchas dudas. Ahora dicen millones que no votarán al PP ni al PSOE, pero llegará el día,les volverán a lavar la cabeza,les contarán lo que quieren oír, les implorarán el voto útil, les dirán de nuevo lo del mal menor y no se yo qué puede ocurrir. Pero, en fin, esto es España y ya no tengo la menor duda de que nuestro problema somos nosotros, los españoles. Así que la solución es que dejemos de pensar como pensamos para que así cambie nuestro modo de comportamiento. Esto es tan fácil de decir como difícil de conseguir.

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