Despedida Presidente SCD

En la última Asamblea de SCD, en la que aprobamos la reforma de los Estatutos del partido, anuncié mi deseo, motivado por una reflexión personal de comenzar a alejarme de la Presidencia ejecutiva de nuestra organización. En el Comité Ejecutivo que siguió a esa Asamblea insistí en la idea y desde entonces he continuado mi reflexión en idéntico sentido hasta que en el último Comité, celebrado el pasado jueves, la decisión se convirtió en firme y definitiva, lo que obliga a convocar un nuevo Congreso del Partido en el que, entre otros puntos, se procederá al procedimiento estatutario de designación de nuevo Presidente.

Son razones de distintos planos y de intensidad variable las que me llevan a esta decisión, que, como digo, lleva meses germinando en mi interior y de la que he hecho partícipe a Daniel Movilla, con quien,mano a mano y codo a codo, he recorrido el camino que nos ha llevado hasta aquí. Hoy tenemos un proyecto en marcha, con gente joven, ilusionada, con ideas claras, con vocación de servicio y profundamente interesada en contribuir a solucionar los gravísimos problemas que afectan a España. Es decir,tenemos lo mas importante.

Confieso que en el primer Congreso constitutivo de SCD la alegría interior que sentí fue inconmensurable. Después de veinte años de intensos sufrimientos por defender unas ideas y por explicar un diagnóstico de nuestra sociedad y de su Sistema de poder, aparecía en escena una organización libre de lastre de redes de intereses y dispuesta a trabajar con seriedad y con entrega desinteresada por un modelo de convivencia mejor. Veía encarnadas y en marcha aquellas ideas que comenzaron a ser expuestas en el muy lejano 1991, en el Congreso “Capitalismo y Etica” que celebramos en el Vaticano, que fueron ratificadas con toda fuerza en 1993 en el discurso de la Universidad Complutense en el que analice la Sociedad Civil y el Poder Político, y que finalmente quedaron estructuradas en mi libro El Sistema. Mi experiencia del poder, publicado en 1994. Desde entonces aquí en numerosas publicaciones, artículos, conferencias y algunos libros he seguido insistiendo en ese cuerpo de pensamiento que ya ha solidificado de manera terminante en mi interior. Por ello, cuando veo el impulso, el entusiasmo y el trabajo serio de las personas que forman SCD no puedo reprimir una alegría profunda.

Y a ese mundo retorno, al de las ideas, y por ello quiero aumentar mi presencia en la Fundación Civil, que puede y debe seguir siendo semillero de iniciativas, ideas, propuestas y análisis de los asuntos que a todos los que deseamos una sociedad civil capaz de ser rectora de su destino nos deben ocupar. Debemos ser coherentes con nosotros mismos y saber cual es el lugar que la vida nos va asignando. Al día de hoy, mis asuntos personales sufren, como no puede ser de otro modo, los embates de una crisis que golpea por todos los costados del vivir. En mi caso, adicionalmente, mi presencia en la vida política tiene, como bien sabéis, derivadas muy propias de nuestro Sistema de poder. No puedo dejar de ocuparme de esos asuntos personales que reclaman cada día mas espacio de tiempo, incluso mayor presencia física en otros países, a la vista de lo que sucede en el nuestro. Por ello hay un problema de capacidad, de tiempo, de posibilidades de ocupación, en un momento en el que SCD necesita de un trabajo intenso, diario, con dedicación mucho mayor de la que yo puedo prestar. Y es que la vida impone sus leyes.

Me gusta la idea de ser militante de base de SCD. Me parece una prueba de máxima sinceridad en la defensa de nuestras ideas. Un día te toca ser arquitecto del proyecto. En otro, cantero al servicio de la construcción de la catedral. Lo que importa no es el rol concreto, sino la sinceridad con la que interiorizas las ideas que constituyen el fermento del proyecto de convivencia. Y de eso, cada vez que hablo conmigo mismo, compruebo que no tengo ni la menor duda.

Pues bien, sigo defendiendo mis ideas, apoyando el proyecto como uno mas, trabajando en el orden de lo intelectual, seguiré escribiendo, pensando, si se tercia dando conferencias en la línea que viene siendo habitual en los últimos veinte años, me ocuparé de mis cosas, posiblemente pase tiempo en otros países intentando conseguir lo que aquí se acerca a lo imposible, pero en todo caso, en lo que a ideas se refiere permaneceré sin moverme ni un milímetro, entre otras razones porque si algo tengo claro es que la realidad diaria de nuestro país nos evidencia que en el diagnóstico que llevo efectuando veinte años lamentablemente no estaba equivocado, así que la lucha por cambiar este modelo de convivencia encuentra hoy mas que nunca una justificación rotunda. Debemos operar con realismo, no hurtando ni un miligramo la gravedad del diagnóstico, y al tiempo ofreciendo soluciones para que se entienda bien que de aquí no solo podemos salir, sino que tenemos con nosotros una auténtica oportunidad para construir una sociedad mejor, mucho mas humana

No quiero extenderme porque en el Congreso que se celebre a estos efectos expondré con mas detalle todo lo que aquí relato. Solo me queda agradecer de todo corazón a todos los que habéis venido trabajando por este edificio, exhortaros a seguir en la misma línea y mantener viva la ilusión de que seguro que algún día conseguiremos una sociedad civil capaz de ser la dueña de su propio destino.

Y para ello debemos trabajar sin descanso y sin  preocuparnos del papel concreto que asumimos. No somos un partido de profesionales de la política, sino de gente de la sociedad civil. Lo que cuenta son nuestras ideas y nuestra voluntad de defenderlas y de trabajar por ellas. Unas veces desde desde los órganos rectores del partido. Otras, desde la militancia activa. Unas veces, ocupando un cargo electo. Otras, desde el plano de las ideas. Unas veces repartiendo propaganda de SCD, otras, repartiendo ideas, pero siempre al servicio de aquello en lo que creemos. Saber estar un día en la Presidencia y al otro en la militancia es una prueba del talante del partido que tenemos, en donde los cargos son solo actos de servicio, temporales, coyunturales, en los que deben estar las personas que en cada momento puedan aportar más al proyecto, y, al tiempo, insisto, conforman la mejor prueba de la solidez de nuestras ideas y del convencimiento de que son el camino del futuro.

Gracias a todos.

Despedida Presidencia SCD

(Despedida en archivo de audio)

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