Crédito Bancario

Crédito bancario

     Insisto nuevamente en el asunto capital del crédito bancario, porque creo que en él está la clave para salir de la crisis económica. Nuestro José Ortega y Gasset ya lo había advertido : “El hombre  no tiene otra posibilidad de orientarse en el futuro, más que buscando pistas acerca de lo que ha ocurrido en el pasado. El hombre se ocupa por ello de la Historia, porque se da cuenta de que, en relación al futuro, lo único que posee es el pasado. Sólo puede aprehender este pasado. El pasado es el barco en el que se embarca para su viaje hacia el futuro.”

Por eso, haciendo caso a las palabras de Ortega, suelo retrotraerme en ocasiones a la Historia. Y hoy vuelvo a hacerlo :

El economista y matemático británico Ralph Georg Hawtrey ( 1879-1975), que en 1931 avanzó el concepto de lo que luego se conocería como el “multiplicador”, prestó sus servicios al Tesoro Público durante 28 años como Director de su Servicio de Estudios. En 1919 sacó a la luz un libro – “Currency and Credit”-, que se convirtió en libro de texto durante toda una década.

En su libro “Economic rebirth”, publicado en 1946, en el capítulo dedicado al crédito, decía Hawtrey : cuando un Banco concede un crédito, se crean dos deudas. La deuda del cliente frente al Banco, y la del Banco frente al cliente. En ese mismo libro, Hawtrey afirmaba que, en la práctica, una restricción del crédito bancario significaba crear deliberadamente desempleo. A cuyo propósito,él mismo daba la solución en su libro “The economic problem”, escrito en 1925, el cual finaliza con estas palabras , que realmente son todo un programa de gobierno y de acción, válidos hoy también, a mi entender : “ Personalmente, yo creo que el problema del desempleo se puede resolver con una sabia regulación del crédito.”

En 1920, el banquero alemán Albert Hahn también se hacía preguntas acerca del concepto y de la función económica del crédito bancario. En su libro “Teoría macroeconómica del crédito bancario”,publicado aquel año, Hahn afirmaba que, a la pregunta de con qué “medios” conceden créditos los Bancos, no se daba explicación satisfactoria alguna por parte de la literatura económica especializada. Esta se limitaba a decir que los Bancos prestan “capital” a sus clientes ; o bien que prestan el dinero previamente depositado por otros clientes. Y que por ello, la concesión de crédito depende totalmente del ahorro previo.

¿Sigue aún vigente esa concepción inexacta acerca del crédito bancario? Parece mentira, tras los años transcurridos desde 1920, pero parece que aún seguimos atrapados en esa errónea creencia. Una sola prueba : hojeo el libro de texto de Economía que le toca estudiar a mi hija en primero de bachillerato, escrito por uno de los más prestigiosos economistas españoles, y leo ese mismo concepto equivocado acerca del crédito bancario. Así que ya desde el colegio nos empeñamos en oscurecer, de manera irresponsable, los conceptos económicos básicos. Y de ahí viene la tremendísima confusión de conceptos que tenemos acerca de las cuestiones económicas más básicas : dinero, crédito bancario, etc…

Sigo con  Hahn, quien insistía en que no es correcto decir que el Banco, mediante el crédito que concede, esté prestando dinero procedente de los depósitos recibidos de sus clientes. Con el crédito aumenta el Activo del balance del Banco que lo concede, al crearse un derecho de cobro a su favor y frente al cliente. Y el Pasivo del Banco crece en el mismo importe, indicando ese aumento la obligación que el Banco asume frente a su cliente. El balance del Banco aumenta gracias al crédito. Más claro : el Pasivo del Banco, o sea, la previa existencia de depósitos procedentes de sus clientes, no es la condición previa necesaria para la concesión de crédito, para que éste aparezca en el Activo como derecho de cobro.Sino que es justo al revés : es el depósito – Pasivo- el que nace con el crédito que se concede . El depósito o Pasivo es el reflejo o consecuencia de ese derecho de cobro que el Banco anota en el Activo de su balance. Por tanto, los “medios” con los que el Banco concede el crédito, nacen precisamente en el momento en el que el Banco concede el crédito. Y esos “medios” no son otra cosa  que el depósito que el Banco crea por sí mismo, de la nada, en el mismo momento en que concede un crédito.

De ahí llega Hahn llega a la conclusión de que la inversión, la formación de capital en la economía, no depende del ahorro previo, sino de la concesión de créditos bancarios destinados a inversiones productivas. Hahn comparte así el punto de vista de Schumpeter, para quien la función principal del crédito bancario es la de financiar el desarrollo y el crecimiento económico. Esto mismo ya lo había expresado muchos años antes también el economista británico Henry Dunning Macleod(1821-1902) en su obra The theory of credit, de 1891 : “ Un Banco no es, por tanto, una oficina para recibir dinero y prestarlo después, sino que es una manufactura de crédito.”

En consecuencia, el crédito bancario lo que hace es provocar el aumento de depósitos bancarios, y con ellos, las inversiones de los empresarios. La concepción de Hahn podría resumirse con esta frase : “ En el principio, era la deuda..”, ya que el crédito bancario recoge como obligación principal la de la deuda de devolución que asume el cliente que ha percibido el crédito.

Dejando la Historia, y vueltos a la actualidad, no deja de sorprenderme que, después de todo lo que “ha llovido” en estos últimos cien años, se sigan publicando escritos que intentan aclarar el concepto y el sentido económico del crédito bancario, cuando esto debería estar ya clarificado del todo. Pero la realidad es que no lo está, desgraciadamente. Y dada la excepcional importancia económica del crédito bancario, no me extraña del todo que se siga intentando aclarar este concepto esencial. Y así , por ejemplo, veo que el economista Flassbeck le dedica a esta cuestión sus artículos de los días 16 y 17 de septiembre pasados, bajo el título “ Crédito creado de la nada” ( www.flassbeck-economics.de).Resumo su esclarecedora aportación :

Todavía hay gente que se pregunta si los Bancos, para poder conceder créditos, necesitan disponer antes de dinero procedente de los ahorradores. Y esta pregunta es muy importante, porque de su respuesta depende el cómo se regule el sector financiero, de manera que éste sirva a la economía real, en lugar de destrozarla.

La dinámica de una economía de mercado depende esencialmente de sus inversiones. Los puestos de trabajo se crean cuando aumentan las inversiones. Aquí entran en juego los Bancos, mediante la concesión de créditos a los empresarios, destinados a financiar sus inversiones productivas. Y para conceder créditos, los Bancos pueden “crearlos desde la nada”, sin tener que recurrir a los depósitos recibidos de los ahorradores.

Si los Bancos limitasen el importe de los créditos que conceden, a la misma cifra representada por los depósitos recibidos de sus clientes, entonces la economía no crecería, al no crecer la demanda global, y al no tener entonces los empresarios incentivos para invertir. El crecimiento económico sólo se produce si los créditos bancarios concedidos superan la cifra de los ahorros depositados en los Bancos.

Los Bancos tienen la función de discriminar a quién conceden sus créditos y para qué finalidad. Porque si conceden crédito desde la nada, para que ese crédito fluya nuevamente hacia la nada – es el caso que se produce en las inversiones especulativas, no productivas -, entonces la economía no crece, sino que aparecen las burbujas especulativas.

Precisamente la zona gris en la regulación del sector financiero  reside en la cuestión de cómo decidir cuándo una inversión es especulativa, y cuándo es productiva, pues no siempre la frontera entre ambas es clara. Por eso sería bueno ponerse de acuerdo, a nivel internacional, acerca de qué mercados financieros son los que más favorecen la especulación, y acerca de cómo regular esos mercados, con el fin de evitar crisis financieras.

Quien entienda el por qué una economía floreciente necesita créditos bancarios creados de la nada para financiar inversiones productivas, ése se da cuenta de que se precisa una regulación estricta del crédito bancario, precisamente para evitar que éste se canalice hacia finalidades especulativas, incumpliendo así su función económica principal.

Argentarius

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