¿Salimos de la recesión? Parece, pero eso no es lo mismo que solventar el problema

Ayer en el programa el Gato al Agua de Intereconomía comentamos las noticias referentes a la salida de la crisis y mas concretamente de la palabra mágica: recesión. La pregunta ¿estamos saliendo de la recesión? Es casi la del millón. Y, sin embargo, tiene la importancia de que tiene.  “Recesión” es solo un concepto técnico que significa dos trimestres seguidos de crecimiento económico negativo de un país. Eso es todo. Por tanto, en el mismo momento en el que en un trimestre tengamos un crecimiento económico positivo, por endeble y ridículo que sea, ya dejamos atrás la recesión, y con ello se echan las campanas al vuelo y la gente se cree que todo ha terminado.

Pues no. Ni de lejos. Esta bien dejar de caer en términos de crecimiento. Obviamente es una conditio sine qua non. Pero, vamos a ver: ¿cómo medimos los destrozos de la crisis que vivimos? Dejemos ahora de lado la política y vamos a lo directo. Los desperfectos causados son de dos tipos:a) paro, alcanzado cifras absolutamente intolerables b) demolición de tejido empresarial, con mas de 600.000 empresas desaparecidas. A ese resultado han contribuido diversos factores y singularmente dos: a) caída del consumo privado y publico y b) falta de financiación por inacción del sistema financiero a pesar de haberle inyectado 60.000 millones de euros.

La pregunta ahora es: ¿la salida de la recesión implica automáticamente que esos factores se superen?. Pues no. Ni de lejos. Un crecimiento exiguo es técnicamente salir de la recesión pero solo por ese mínimo crecimiento ni se crearán mas empresas, ni se solucionará el paro. Ni, claro, aumentará el consumo ni los bancos estarán mas dispuestos a prestar.

El destrozo causado es enorme, de unas dimensiones que no sabemos calibrar, pero que afectan a lo material (empresas desaparecidas) y a lo emocional (confianza en el sistema) Y eso no se repara ni en un día ni en dos. Por eso no conviene echar campanas al vuelo y crear falsas expectativas porque se pueden volver en contra. Desde el momento en el que salgamos de la recesión técnicamente se abre un camino largo y difícil que hemos de recorrer con responsabilidad,  dándonos cuenta de que mientras no tengamos empresas rentables competitivas en un entorno de internacionalización de la economía y flujo de capitales, no tendremos solucionado el problema numero uno que es el paro. Y mientras eso no se soluciones no volverá el consumo y la confianza a sus niveles necesarios. Así que serenidad, tranquilidad y responsabilidad.
Otra cosa es que con eso se ha solventado, cuando sea, el problema económico. Pero ¿y el político? ¿Vamos a seguir con el mismo Sistema sin introducir las reformas imprescindibles para que la sociedad civil recupere sus derechos? Pues sí. Eso parece, al menos. ¿Y eso que significa? Pues que saldremos de esta pero volveremos a un sendero que quizás no lleve a otra peor, siendo, esto sí, cada mas súbditos y menos ciudadanos.

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