Politica disfrazada de Justicia: Faisán

Política disfrazada de Justicia

La sentencia del caso Faisán ha provocado bastante consternación y en el territorio de las víctimas del terrorismo indignación encendida. La pregunta es: ¿existen motivos para ello? ¿Se trata de una sentencia ajustada a Derecho o una marginación política ―otra mas― de la Ley en beneficio de intereses de casta o clase?. Dar una respuesta serena a estos interrogantes no siempre es fácil, porque vivimos tiempos de turbulencia en los que la pérdida de confianza en la instituciones ―entre ellas la Justicia- no por justificada deja de provocar profundas inquietudes.

Admitamos que los hechos tienen presentación difícil. Se declara probado que la policía del Estado avisó a un etarra, a través de un intermediario, de que no asistiera a un lugar determinado porque iba a ser detenido. Es decir, se trató de evitar una detención legal. Esto es: se evitó el cumplimiento de la Ley en un mundo tan sensible como el del terrorismo asesino. Eso se declara como hecho. Y aquí viene el problema: ¿no es tal comportamiento una colaboración con banda armada? Pues no. ¿Y eso? Porque el policía que avisaba no tenía interés en defender a la banda sino al proceso de paz? ¿Cómo es eso? Pues que dado que pretendía que la tregua entonces vigente ―es un decir― fructificara, ese fin perseguido elimina el ilícito penal. ¿Es la doctrina del fin justifica los medios? Pues sí, en una derivada peligrosa. Imaginemos que un etarra dice que asesinaba para conseguir de este modo que se detenga a la banda, que se reaccione por la ciudadanía y que lo hacía para conseguir que cuanto antes se acabe con el terrorismo…Ya se que no es igual, pero ¿parecido?

El problema no es solo la argumentación debatible de la sentencia sino el camino recorrido. Mientras el PP se encontraba en la oposición día si y día también se enzarzaba en el caso faisán como arma política contra el PSOE, por creer ―con razón― que dañaba al partido gobernante. Lo mismo sucedió con el GAL en el que, a mi juicio, primaron mas las consideraciones políticas que los escrúpulos ante el llamado terrorismo de Estado. Pues bien, cuando Aznar llegó a Gobernar arrastró los pies para dar los famosos documentos del CESID sobre la guerra sucia. En el Faisán, el PP desde el gobierno arrastró igualmente los pies. Y aparecen en el juicio dos policías como únicos culpables, cuando todos sabemos que en el campo del terrorismo no hay iniciativa policial sin soporte superior.

Lo peor no es la sentencia sino la sensación de que la Política se disfraza de Justicia incluso en asuntos de terrorismo de Estado. Si es así, ¿que no sucederá en otros de menor calado? Pues fácil: lo que viene sucediendo a diario

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