Ha muerto Madiba, el preso 46664.

Muere Nelson Madela, Premio Nobel de la Paz.

El preso 46664 ha muerto. 

Nelson Mandela, Qunu, 18 de julio de 1918, la última leyenda política del siglo XX, falleció hoy a los 95 años.

Pasó 27 años en las cárceles del Apartheid, pero nunca logró nada quebrar su espíritu o mermar su fuerza. Terminó transformando a toda una sociedad, a todo un sistema de segregación racial que durante décadas parecía perpetuo.

MADIBA, nombre regalado por su tribu, obtuvo la admiración casi unánime de su Sudáfrica natal y del mundo por su obstinada batalla por la igualdad racial. También por su liderazgo de una transición modélica que permitió, tras masacres como Shaperville, vivir a negros y blancos en relativa paz en una tierra donde el odio tenía raíces de baobab, recias y profundas.

“Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática, en la que las personas puedan vivir juntas y en armonía con igualdad de oportunidades. Es un ideal por el que espero vivir y, si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir”. Lo dijo Mandela ante un tribunal que le juzgaba por alta traición. En marzo de 1960 había tenido lugar la tragedia de Shaperville, en la que la policía afrikáner abrió fuego contra una manifestación, matando a 69 personas. Todos eran negros. El impacto de la masacre en Sudáfrica, y obviamente en Mandela, fue enorme. Meses después, convencido de que la lucha armada era la única vía, se puso al frente del grupo terrorista Lanza de la nación. No obstante, en los muchos años que le quedaban por vivir, Mandela demostraría una coherencia inmensa con aquella frase.

Se unió al Congreso Nacional Africano en 1942. Fundado en 1912 para luchar por los derechos de la población negra, el CNA era el férreo opositor al Partido Nacional de Sudáfrica (PN), la formación que en 1948 había ganado unas elecciones en las que sólo podían votar blancos y había instaurado un sistema de segregación racial. Mandela recorrió su país dando mítines e incitando a la desobediencia civil, en la que se incluían actos de resistencia violenta. Por ello fue arrestado y acusado de alta traición por un régimen que le consideraba un terrorista.

Pasó casi tres décadas en prisión. Y cuando salió, en gran medida gracias al apoyo de una campaña orquestada por la comunidad internacional contra el aislado régimen del Apartheid, lo hizo sin rencor. Siempre fiel a su idea de sólo habría futuro para Sudáfrica si había reconciliación, apostó durante su primera intervención ante la prensa por una salida política para el país que no menoscabase los derechos de los blancos.

Extracto del Confidencial.com

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